martes, mayo 09, 2017

El autobús

Esta mañana he cogido un autobús que hace meses que no cogía.
Un autobús con el mismo conductor y el mismo hedor, esa peste que detesto y que por las mañanas me dan unas ganas de vomitar que no puedo soportar, olor a autobús ¡vaya! Incluso si me fijaba, viajaba la misma gente. Pero la que no era "la misma gente", era Yo. Haces el mismo camino, pero todo es completamente diferente. La misma ganas (por el sueño) o miedo de morir desparramada por esa carretera. La misma dirección, la misma velocidad. Y Yo ahí, sentada, posiblemente en el mismo asiento de muchas otras veces, pero totalmente distinta. Otra vida. Otro motivo por el que ir o no ir. Otros pensamientos. Otras gentes. Otras Yo. Entonces he pensado que muchas Yo han ido moviéndose de un lado a otro, mirando por esos cristales sucios por la cabeza de alguien con el pelo grasiento y que cuántas Yo quedarán por viajar sin moverme de mi asiento.

jueves, febrero 09, 2017

Luna grande en el patio

Anoche hubo una luna grande, no sé si llena o no, tampoco lo busqué, solo sé que era grande y que iluminaba todas las calles de este pueblo en el que mi sitúo ahora.
La luna grande me hizo recordar la última Luna Grande que vivimos. Recuerdo que al ir a dormir me percaté de que el patio de nuestra casa estaba totalmente iluminado, y emocionada te lo dije. Entonces, tú me sacaste al patio y me abrazaste fuerte y comenzaste a bailar conmigo, yo casi al instante me puse a llorar. Supongo que nunca supiste realmente el por qué de que me pusiera a llorar, simplemente, sabía que con ese baile te estabas despidiendo de mi, ni antes ni después, en ese preciso instante.
Sé que nunca leerás esto, tampoco hace falta. Procuraré no escribirte más, intentaré no escribirte más a ti, ni escribirte más para mi. 
Gracias por ese baile bajo la luna, aunque fuese una despedida, fue bonito.